El sábado 9 de mayo, en el marco del 8.º Congreso Internacional del Argán celebrado en Essaouira bajo el lema:
“Del bosque de argán a la arganicultura: el árbol de argán como pilar de la resiliencia hídrica de los ecosistemas, territorios y comunidades”,
Roser participó en la mesa redonda dedicada a la gobernanza de las Reservas de Biosfera.
Durante su intervención, Roser destacó la importancia de la gobernanza institucional a nivel de redes y subrayó la necesidad de fortalecer la colaboración entre los diferentes actores y los países mediterráneos que comparten una identidad y visión común. Insistió en que la acción colectiva es esencial no solo para afrontar el cambio climático, sino también los cambios globales que afectan a los ecosistemas y sociedades de toda la región mediterránea.
Presentó la creación de la Red Mediterránea de Reservas de Biosfera (MedMaB) en 2021 como una iniciativa clave para reforzar la diplomacia científica y fortalecer la cooperación entre las Reservas de Biosfera mediterráneas. También destacó la propuesta de establecer redes temáticas para facilitar el intercambio de conocimientos, inquietudes y experiencias entre las Reservas de Biosfera de las cuatro orillas mediterráneas. Según ella, esta red representa una excelente plataforma para mejorar la gobernanza mediterránea y compartir buenas prácticas, reconociendo además a la Reserva de Biosfera de Arganeraie como una de las más dinámicas de la región.
Otro punto importante de su intervención se centró en la necesidad de involucrar a universidades y centros de investigación en estos intercambios de conocimiento, creando vínculos más sólidos entre la experiencia académica y técnica y las Reservas de Biosfera. Explicó que en 2018 coordinaron un proyecto Erasmus dedicado específicamente a las Reservas de Biosfera, con el objetivo de promover el intercambio académico y el intercambio de conocimientos territoriales. El proyecto contó con la participación de varias universidades, entre ellas la Universidad Cadi Ayyad de Marrakech, la Universidad Mohammed V de Rabat, la Universidad Saint Joseph del Líbano y la Universidad Americana de Beirut. La iniciativa también buscaba establecer un programa de Máster interuniversitario dedicado a las Reservas de Biosfera Mediterráneas.
Roser también subrayó la importancia de integrar tesis de máster, investigaciones doctorales y trabajos académicos aplicados en las Reservas de Biosfera para preparar a los estudiantes como futuros expertos que trabajen en estos “laboratorios vivos” sobre cuestiones de gobernanza socioambiental. En este contexto, y en colaboración con la UNESCO, el Ministerio español y la Universidad Autónoma de Barcelona, crearon el Campus Internacional de Reservas de Biosfera Mediterráneas.
Asimismo, destacó la importancia de diseñar conjuntamente proyectos internacionales competitivos financiados por la Comisión Europea para apoyar el desarrollo sostenible en las Reservas de Biosfera. Según ella, es esencial alinear las prioridades de investigación e implementación entre la Comisión Europea y la UNESCO. Como ejemplo, presentó el proyecto RES-MAB financiado por PRIMA, dedicado específicamente a las Reservas de Biosfera e involucrando a ANDZOA como socio clave junto con varios socios y territorios mediterráneos como CTFC, la Reserva de Biosfera Alto Bernesga, la Royal Society for the Conservation of Nature (RSCN), OIKOS, el Parque Regional del Delta del Po, la Reserva de Biosfera del Mont Ventoux, la Reserva de Biosfera de Jabal Moussa y la Reserva de Biosfera de las Cuevas de Škocjan. El proyecto tiene como objetivo promover paisajes resilientes frente al cambio climático mediante el enfoque Nexus WEFE.
Finalmente, Roser insistió en la importancia del trabajo en red y la colaboración para garantizar que los resultados de la investigación sean realmente útiles para las comunidades locales y las poblaciones vulnerables, transformando el conocimiento científico en acciones concretas y sostenibles sobre el terreno.
